Cuando el mundo entero se rinde ante los pies del flamenco, de su sentimiento, su profundidad, el género crea recelo en las tierras que albergan sus propias raíces.

Mi ascendencia directa andaluza –por parte de mis abuelos– me hizo desecharme del complejo, y estúpido analfabetismo musical , que me hacía renegar por sistema de esta maravilla de música.

Y una de las culpables fue ella, Estrella Morente.

Esa mujer –hija del gran Enrique Morente- que empezó a ser conocida por el masivo público en el momento en que el torero, Javier Conde, dió un giro radical a su vida haciendo una chicuelina a la cantante de pelo dorado de” Olé , olé”, para pasearse de por vida del brazo de una pura sangre, de la Morente.

Gracias a ello podemos contemplar uno de los  cuadros cargados de mayor armonía visual, de  arraigada tradición folclórica y de puro desgarro y sentimiento verdadero: dos bellezas, una enfrentándose a la muerte en la arena del coso,  mientras  la otra, su esposa,  le canta cada pase, cada capotazo, con las notas de sufrimiento que solo él puede oír; para más tarde arrancarse  por bulerías cuando, terminada la faena, vuelve a sentir en sus brazos el vivo amor de su compañero, a modo de regalo, de segunda oportunidad,  que ella parece devolver como agradecimiento con su interpretación, con ese duende con el que muy pocos han sido agraciados.

Con sus inmensas aportaciones –a modo de canción– en películas como Volver (Almodóvar),  Iberia (Saura)  o Buñuel y la mesa del rey Salomón, demostró al mundo lo que ya muchos sabíamos: que es puro arte, de los pies a la cabeza.  Como  le diría un buen andaluz: ” ¡Qué arte tiene´, hija!”

Y que siga por muchos más; y que ampliemos “oído musical”; y que, en definitiva, no nos avergüence el canto al sentimiento. Dejémonos emocionar por el canto de las entrañas.

Mar 052010

Y por partida triple. Al panorama patrio le tocan tres retornos de lujo: Facto delafé, Marlango y Nawja Nimri.

Mientras Facto vienen haciendo ruido con sus “trompetas de la muerte“, Marlango nos habla de “la vida en la casa del árbol” y Nawja nos presenta al “último primate“.

Lo más destacable de Facto, sus sonidos imposibles transmisores de “buen rollo” o de lagrimón incontrolable;  de Leonor y cía,  su colaboración con el inmenso Rufus Wainwright; y de la Nimri enfatizar que es la autora de todas las canciones ; y animar a disfrutar de su  enésima vuelta de tuerca a la genuína forma de entender la música que tiene.

Tengo especial debilidad por esta última, por lo que el vídeo es de su último sencillo;  además, si me da pistas para adivinar quién es el último primate — para evitarlo– ,  razón de más para escuchar con detenimiento su trabajo.

Cuando decimos que alguien canta bien solemos querer decir con esto que entona a la perfección, consigue difíciles registros con su voz y que suele poseer un potente chorro de voz.

Pero, ¿ no es necesario,  además,  que transmita? Y para eso no es necesario ser mezzosoprano…

Un ejemplo claro de voz imperfecta pero temperamental en nuestro país es Sabina; pero si he de elegir la voz desgarrada por excelencia, esa es sin duda la del gran Tom Waits.

Pocas voces como la suya acompañan tanto a la personalidad de un cantante e infieren tanto carácter y significado a sus canciones. Profunda, rota, histriónica, incluso deprimente, son adjetivos que califican por igual al cantante y a su voz.

Una voz  que parece reflejar los sucesos de su vida: sucia, oscura, que intuye una autodestrucción temprana, alcohol, deambuleos, crisis, la noche…

Escuchándolo uno casi siempre acaba con cierto reposo de melancolía, incluso lástima, de las historias que podemos deducir de su música, aún cuando no entendamos la  letra.

En blanco y negro, así es como siempre que leo Tom Waits lo figura mi cabeza. Y monocolor es también el recuerdo que me produce esta canción al escucharla cuando,  al margen de su interpretación más fiel, saboreo con cierto amargo esa sensación de inocencia irrecuperable, de sueño posible pero que no se llegará a cumplir, y que nunca se olvidará; como montar en bicicleta.

Aunque algunos digan que estas voces lo que hacen es “hablar con cierta melodía”, para mí son verdaderas intérpretes de los sentimientos que llevan tatuados las notas. Y eso sí que es cantar.

Murcia ofrece una multitud de conocidos y excelentes productos  propios : la denominación de origen Calasparra, los viñedos de Jumilla, algunos quesos estupendos y… Carlos Tarque. Si, tú,  que aunque naciste en Chile has pasado toda tu vida en Murcia, cosa que agradecemos enfervorecidamente.

Ya has inaugurado la cuarentena: tus incipientes canas empiezan a asomar en tu pelo ( ya compartimos algo), en esos rizos canallas que, seguro, esconden un ideario moderadamente descarado. Se refleja en tu pose, en tu mirada de tunante travieso, pero que sabes cuándo cambiar y enfocarla hacia la visualización más coherente.

Tienes una voz prodigiosa, hecha para el rock and roll: desgarrada, potente, e hipnótica; capaz de hacerte llegar desde el susurro más sugerente hasta el alarido más salvaje;  haciendo que nos recorra  un escalofrío cuando nos haces llegar tu miedo, enterneciéndonos cuando cantas a Mario o  provocándonos una relajada  sonrisa cuando nos pides que nos quedemos a dormir..

Posees actitud, estilo de pasota amable,  de duro con corazoncito… Y, sobre todo, un final de espalda que hace que a menudo solo recuerde con claridad los estribillos…

¡Ay, Carlitos! Me pierdes… Y sé que te dejas caer mucho por Segovia, pero la diosa fortuna no ha tenido a bien que coincidamos.  El día que eso suceda estoy segura de que se producirá un evento de dimensiones planetarias (¿ eso me suena de algo…?).

Pero volviendo a lo estrictamente musical, (que no me puedo dejar llevar por mis pasiones, debo ser profesional, como lo son mis compañeros de web cuando hablan de Joan Jett, Brigitte West o de Deadly Seven…  ¡ejem! ) destacar tu talento:  para cantar, desenvolverte en un escenario,  componer y escribir letras estupendas.

Lo dicho, Tarque: si algún día  leyeras  esto que sepas que ni soy Carolina ni soy menor de edad; pero tu hueco  en mi corazón musical, ahí lo tienes.

P.D 1: te perdono que te huelan los pies, que no sepas hablar inglés y que no tengas página web (esa ya la tenemos nosotros).

P.D 2: lo del slide de fotos es información puramente  adicional. Sigo admirando tu talento  con prioridad y por encima de todo. Palabra.

ANTIHÉROE

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“En España la oferta musical es muy reducida”; “siempre escuchamos el mismo tipo de sonido”... Amigos, si esas son las premisas que siempre llevamos por bandera, he de decir que estamos equivocados; y para prueba, un botón: el grupo B AND ELEPHANTS, compuesto por Nacho, Belén y Bijo.

Más allá de ser una agrupación musical su propuesta es más ambiciosa, convirtiéndose en una experiencia de intercambio cultural, en una aventura donde no dejan de explorar estilos que, unido al impacto  vital que esto les ha supuesto, dan como resultado un magnífico proyecto humano y musical;  lo cual compobaréis con el fabuloso vídeo final.

Hablaron con nosotros, así que os dejo con la entrevista para que conozcáis un poco más de cerca su proyecto. (http://www.myspace.com/bandelephants).

ENTREVISTA

CRÓNICAS MUSICALES. Nos ponemos en situación de inicio: vosotros, la India, la música…¿os imaginásteis que de ese trinomio surgiría lo que hoy sois?

B AND ELEPHANTS. Hace años, un día, escuchamos en la radio, en Valladolid, una pieza de música carnática o clásica del sur de India, quedamos fascinados;  y como si el destino nos guiase desembarcamos un tiempo después en ese país para estudiar su música. Allí permanecimos inmersos tres años aprendiendo, experimentando, tocando, …, viviendo otra cultura. En la India conocimos a Bijo, un batería percusionista indio con el que comenzamos “B and Elephants”, una banda difícil de definir, arriesgada, con sólo tres componentes (voz, guitarra y percusiones indias) y con una música influenciada por el rock, la música india, el jazz, el flamenco, los sonidos del Japón… que la hace inclasificable. A ver que opináis vosotros.

CM. Siendo el “menú” musical que masivamente se escucha a diario “sota, caballo y rey”, o sea, siempre lo mismo,  vuestra música –obviamente diferente– ¿cómo es recibida por el público que os escucha? ¿Os presenta muchas dificultades tocar un género diferente o, por el contrario, generáis más interés?

BAE. Realmente creemos en nuestro proyecto, aún sabiendo lo difícil que resultan “otras músicas” a las que el público no está acostumbrado. El uso de instrumentos indios poco conocidos genera mucha expectación, la música es bien recibida, aunque somos conscientes de que algo tan diferente en algunas ocasiones resulta un arma de doble filo ya que a veces no saben cómo clasificarnos: ¿étnico?, ¿rock?, ¿fusión?, ¿world?, ¿que música hace esta gente?, ¡y además letras en inglés, hindi y solo una en castellano! Pocos son los programadores de conciertos que apuestan por algo original y fuera de lo común, especialmente en España. Claro que la cosa cambia en otros países, donde lo que se valora por encima de otras cosas es este tipo de propuestas musicales tan arriesgadas: al público alemán y del este de Europa les encanta, aunque la mejor audiencia que hemos tenido jamás es la india, unos auténticos entusiastas de la fusión, un público muy entregado y abierto a experiencias nuevas.

CM. Los grupos, cuando tocan en directo, siempre escogen sus mejores bazas para conectar con el público: letras, espectáculo visual, ritmo bailable, etc. ¿Cuáles creéis que son las vuestras? ¿Vuestros mejores credenciales?

BAE. Cada uno de los conciertos que hacemos lo concebimos como una experiencia que sea capaz de trasladar al oyente a un mundo aparte y lleno de sensaciones que abarca desde temas desgarradores, dramáticos y profundos hasta lindas canciones que, como un oasis en el desierto, se alzan optimistas y vitales con preciosas melodías orientales. Las letras juegan un papel muy importante en nuestra música y con este lenguaje denunciamos el terrorismo (The Cotu) o la guerra de Bosnia (Chevapi). Una parte vital de nuestros directos es la improvisación salvaje, donde echamos los restos: Nacho rasgueando su guitarra hasta casi romperse las uñas, Bijo golpeando con sus manos prodigiosas con mil dedos invisibles, Belén que se deja caer de rodillas al suelo del escenario tras un grito apagado y con lágrimas en los ojos… mientras el humo del incienso y las velas se apagan dejando al público estremecido.

CM. Hay un libro que me regalaron, La India por dentro, de Álvaro Enterría, que comienza con esta frase de Gandhi: “La India no ha sido nunca un país fácil de comprender. Quizás sea demasiado profunda, contradictoria y diversa, y poca gente en el mundo contemporáneo tiene el tiempo o la predisposición para ver más allá de lo obvio”. Vosotros, ¿qué habéis comprendido de la India? ¿Y cómo lo plasmáis con vuestra música? Bijo supongo que será un pilar fundamental en ello…

BAE. La India sigue siendo un lugar desconcertante y desconocido para nosotros; no importa el tiempo que hayas estado o lo que hayas vivido porque siempre tiene la capacidad de sorprenderte gratamente o golpearte con su brutalidad;  aunque lo que está claro es que sigue siendo una fuente importantísima de nuestra inspiración y seguimos viajando allí muy a menudo para seguir aprendiendo, con la sensación de que ¡¡nos harían falta cuatro vidas más!! Pero además de la influencia india también hemos tomado como referencia otras músicas como la balcánica, el flamenco, la música japonesa, el rock … Aunque sí que es cierto que la música india es riquísima y muy compleja, y el aprendizaje de sus instrumentos muy complicado, por eso el hecho de haber aprendido allí nos ha proporcionado una buena base musical. Bijo es la pieza clave en la banda, ya que une su mundo y el nuestro, es muy versátil con un talento fuera de lo común; y además toca muy al estilo “indio”.

CM. Por último, intentad plasmar en pocos adjetivos lo que esta experiencia, a nivel personal y profesional, os ha aportado y cómo lo sigue haciendo.

BAE. Por fin, después de algunos años, B and Elephants está siendo un sueño hecho realidad. Algo que comenzó a forjarse en la India a través de un fuerte vínculo de amistad, de una necesidad de contar experiencias, de gritarle al mundo con rabia, de aprender unos de otros y de las ganas de expresarnos a través de lo único que sabemos hacer, música; el perfecto lenguaje universal. Y, como queremos seguir creciendo y evolucionando, nuestro próximo paso será electrificar la banda con batería y bajo, y quizás un saxo o una trompeta, aún no lo hemos decidido; pero eso no importa porque la esencia está ahí , y ya estamos hartos de que se nos oiga bajito, esta vez sí queremos hacer mucho ruido y que por fin nos escuchen.

Costó acostumbrarse a ese sonido –el cual, por cierto, no sabría bien definir, quizás ese sea su logro– ; pero una vez entrenado el oído a esa amalgama de ritmos uno queda prendado.

Probablamente no sea un grupo para poner en tu reproductor tres horas seguidas, pero si deseas alejarte de la realidad y transportarte a lugares a los que no puedes ir de forma ordinaria, este es tu grupo.

A pesar de su look de niños bien con polo, camisa y jersey,  aunque con cierto toque de modernidad (al cual muy pocos obvian rendirse actualmente),  demuestran que aporreando notas, la fuerza que sale de ellos la ostentarían más bien los más viejos animales de la música.

Lo que marca la diferencia es su excelente forma de componer, su sello personal en cuanto a sonido y, una de las más importante, un directo que son de los que no se olvidan.

Por ello os dejamos con un single de estudio y un tema en directo. Disfrutadlo.
COUSINS

Las bellezas imponentes y absolutas, la perfección en cualquier ámbito, asombran, dejan boquiabiertos y generan la admiración –a veces desmesurada– de quienes las comtemplan. Pero cansan, y aburren: a la segunda mirada  o gesto de atención que les ofrecemos ya no muestan nada nuevo: TODO lo hemos visto en la primera impresión.

Por eso me encanta esta chica, Charlotte Gainsbourg: con cada momento nuevo que la dedicas la redescrubres con otra mirada. Y eso es mágico.

Charlotte es así, posee una belleza serena, particular e imperfecta; goza  de toda la elegancia del atractivo francés, como si de un maniquí de percha perfecta se tratara, sin ser una mujer de perfiles imponentes.

Su mirada transmite timidez, serenidad y cierto halo de misterio; pero también deja entrever la luz de alguien seguro de sí mismo,  sin llegar a asomarse ni por un minuto a la vanidad.

La calidad artística de Charlotte ha sido a menudo cuestionada: más en su faceta de cantante que de actriz ( donde se la considera una dama de “culto”). Como dijo mi compañero Phil hace unos días ” el apellido del gran Gainsbourg pesa demasiado”.

Pero a mí me gusta. Y ahora, más que antes: parece haber encontrado el hilo a tocar para conjugar perfectamente su suave voz, su presencia etérea pero arrolladora y las buenas canciones (prueba de ello es su canción con Beck ); y esperemos que no se salga de ese camino.
Su trabajo ha sufrido un notable proceso evolutivo; y como prueba de ello os dejamos con una canción del antiguo trabajo que le produjo AIR (lo cual, por cierto, notaréis al instante)  y con una del nuevo. ¿Qué etapa preferís?.