
Tres acordes, grandes melodías, letras estupidas y diversión a raudales. No, los Ramones no inventaron nada nuevo. Simplemente se apoderaron de las estructuras del Rock´n´Roll clásico y lo redujeron a su -todavía- más simple expresión, aumentando los níveles de velocidad, potencia y furia, y facturando algo más que una revisión de un género en la que todo está permitido.
Ramones (1976)
Desde los flirteos naive con el fascismo en “Today Your Love, Tomorrow The World” hasta los guiños a la mala vida (“53rd &3rd”, “Now I Wanna Sniff Some Glue”), el cine de horror (“Chain Saw”, “I Don´t Wanna Go Down To The Basement”), la violencia cotidiana (“Beat On The Brat”), la fantasía proto-política (“Havana Affair”) o las difíciles relaciones con el sexo opuesto, narradas en “Listen To mY Herat” y “I Wanna Be Your Boyfriend”, amén de una simpática cover de “Let´s Dance” de Jim Lee o ese inmortal himno de adolescencia efervescente titulado “Blitzkrieg Bop”. Minimalista, irónico y excitante, el debut discográfico de The Ramones supuso un verdadero punto de inflexión en la emergente escena punk estadounidense, descubriéndonos una pandilla de gamberros que, a gritos de “Hey Ho, Let´s Go!”, redefinían pautas y nos dejaba claro que lo bueno, si breve, dos veces bueno. Un clásico contemporáneo.
Leave Home (1977)
Continuación natural de su álbum de presentación, “Leave Home” no guarda especiales diferencias respecto a “Ramones”. De nuevo, ahí tenemos otros catorce temas para el recuerdo, con una orientación ligeramente más pop, pero con la misma energía y sabor paródico de siempre. Nada que objetar ante himnos del calibre de “Gimme Gimme Shock Treatment”, “Sheena Is A Punk Rocker”, “Commando”, “Suzy Is A Headbanger”, “Glad To See You Go”… Sencillamente, podríamos nombrarlos todos !! Con “Pinhead” como nuevo himno oficial del combo y con la recién estrenada producción en pleno de Tommy (para su debut contaron con Craig Leon) y Tony Bongiovi, nuestros amigos consolidaban un poco más su recién estrenado estatus de leyendas, facturando un segundo episodio de una discografía que hizo historia, afectando a las tiernas mentes de miles de adolescentes que, contagiados por el irresistible virus de los Ramones, vieron en los de Queens el ejemplo pefecto para dar un mínimo de valor a sus vidas y formar una banda de rock.
Rocket To Russia (1977)
Último peldaño de la trilogía original ramoniana, “Rocket To Russia” supone también el último trabajo firmado por la primera formación de la banda, cerrando una fase productiva como pocas en la historia de los de Queens. Si “Leave Home” fotocopiaba con fantásticos resultados su álbum de presentación, este tercer trabajo iba mucho más allá, puliendo aristas y dando más colorido y poder a su personalísima propuesta. Con un equilibrado balance entre temas de punk rock alocado y preciosos interludios más tendentes a las melodías popy surf, “Rocket To Russia” reúne una nueva colección de temas dignos de antología: desde el irresistible himno “Cretin Hop” a las fantásticas “Do You Wanna Dance?” y “Surfin Bird”, pasando por la idiótica (y encantadora) “Teenage Lobotomy”, la profunda “Here Today, Gone Tomorrow” o las perlas surf-rock de “Rockaway Beach”. De nuevo, podríamos citar todos sus temas y parecería que estuviéramos hablando de un greatest hits en toda regla.
Road To Ruin (1978)
Para su cuarto disco de estudio, las cosas cambiaron bastante en el seno de los Ramones. Por un lado, Tommy decidía abandonar las filas del grupo (dedicándose a las labores de producción) y era sustituido por Marky; y por el otro -el más importante- la banda evolucionaba ligeramente respecto a sus anteriores trabajos. “Road To Ruin” parecía el disco destinado a otorgar a la banda la popularidad que merecía. Con un sonido más limpio y accesible, los nuevos temas de Ramones se desmarcaban por momentos de locura salvajes de sus himnos pretéritos, dando a su música un toque más ¿maduro? que resultaba una bonita sorpresa. Ahí están piezas como “Questioningly”, la maravillosa version de “Needles And Pins” o “Don´t Come Close” ( con el primer sólo de guitarra en la carrera de Ramones!!!), ofreciéndonos la cara más sensible y pop de nuestros protagonistas, al lado de irresistibles piezas de punk desquiciado que no desentonarían para nada en cualquirea de sus antiguos trabajos (“I Wanna Be Sedated”, “I Wanted Everything”, la nihilista “I´m Against It”, “She´s The One” o “Go Mental”) … e incluso una perla del calibre de “I Just Want To Have Something To Do”, que ya auguraba nuevos -y ralentizados- caminos para el combo. En definitiva, un soplo de aire fresco tan reinvidicable como fallido (a niveles comerciales) que merece figurar como uno de los trabajos más notables de su discografía.
It´s Alive (1979)
Sencillamente, uno de los mejores álbumes en directo jamás editados. Bautizado en honor de una de sus pelis de terror de serie-B favoritas, este doble vinilo recoge su actuación de fin de año en el londinense Rainbow Theatre en 1977, mostrándonos a una banda en su mejor momento (era la gira de “Rocket To Russia”) ante una audiencia enloquecida. Y es que no es para menos: en el Reino Unido, Ramones eran objeto de adoración mientras que en los States todavía continuaban siendo unos cavernícolas vetados en la mayoría de emisoras de radio. “It´s Alive” recoge 28 temas clásicos en alrededor de una hora, sin concesiones ni pausas (ese inmortal “One-Two-Three-Four” berreado constantemente por Dee Dee es lo más parecido a un descanso en medio de esa vorágine de clásicos inmediatos). Desde la inicial “Rockaway Beach” a la delirante “We´re An Happy Family”, la sucesión de gemas es apabullante… y su ejecución impecable. Durante unos momentos, a finales de los 70´s y con unálbum como éste, Ramones parecían estar destinados a alcanzar el más absoluto estrellato en cuestión de días… es una lástima que ese mañana no llegara. Pero para el recuerdo queda este documento imprescindible, testigo de un dulce momento en la vida de una banda que todavía conservaba intacta su ilusión y su energía. Pura adrenalina.
End Of The Century (1980)
Fine de siglo, principio de década y una misión kamikaze que casi acaba con la salud mental de nuestros héroes. ¿Ramones producidos por Phil Spector? Diablos, estamos hablando de una auténtica prueba de fuego!! Mucho se ha hablado de este disco, de las tensas relaciones de la banda y el afamado productor (sólo Joey disfrutó grabando junto a él, mientrás el resto de los chicos estuvieron a punto de tirar la toalla varias veces), de las insoportables manías de Mr Spector y demás… pero ¿qué nos queda finalmente? Un trabajo que es una auténtica maravilla. De acuerdo, quizás sea el disco menos Ramones hasta la fecha, pero resulta toda una delicia escuchar este híbrido imposible de talentos enfrentados. Las artes de Spector eran totalmente contrapuestas a las de los renegados de Queens (el desquiciado perfeccionismo de uno chocaba frente a la inmediatez energética e instinctiva de los otros), pero su mutua pasión por el pop sesentero y su deseo por conseguir un éxito comercial hicieron el resto. Imposible resistirse a piezas como la bellisima “Danny Says”, “All The Way”, la cover de “Baby, I Love You”, una recuperada “Chinese Rock”, “Let´s Go” o las joyas “Rock´n´Roll High School” (con cálida relectura a la altura de su original grabada dos años atrás) y “Do You Remenber Rock´n´Roll Radio?”, uno de los himnos definitivos del pop-rock de todos los tiempos. Sobre el muro de sonido de Spector, Ramones rubricaban con graffiti y talento una de sus aventuras más arriesgadas, consiguiendo su trabajo más exitoso hasta la fecha, aún a base de saturación y quebraderos de cabeza.

Pleasant Dreams (1981) Subterranean Jungle (1983)
Aunque “End Of The Century” cosechó cierto éxito, parecía que el destino volvia a negar a ramones el status de superestrellas que realmente perseguían. Demasiado peligrosos para la radioformula, los de Queens acabaron por resignarse y aceptar su condición de banda maldita que jamás alcanzaría la gloria masiva… y fruto de ese desánimo comenzaron a aflorar los primeros signos de fatiga. Para “Pleasant Dreams” decidieron confiar en Graham Gouldam como productor, grabando un disco que, si bien no era un mal trabajo, no conservaba el espíritu divertido y excitante de sus predecesores. Canciones como la sixty “Don´t Go”, “She´s A Sentation”, “All´s Quiet On The Eastern Front”, la reinvidicativa “We Want The Airwaves” o “The KKK Took My Baby Away” permanecen de lo mas destacado de una obra en ocasiones demasiado oscura y, en otras, hasta pesimista. “Subterranean Jungle”, por otro lado, no hace más que emperorar las cosas. Por mucho que temas como “Psyco Therapy”, “In The Park”, la potente version del “Time Has Come Today” de los Chamber Brothers o la deliciosa “Outsider” intenten salvar la situación, hablamos de uno de los trabajos mas aburridos y repetitivos en la discografía de Ramones. Inspiración residual donde el déja vu y las malas vibraciones llevaban la voz cantante y que , para rematarlo todo, acabó por rubricarse con el inesperado abandono de Marky. El primer gran bache del mostruo Ramones.
Too Tough To Die (1984)
Marky sale, pero Tommy vuelve … eso sí, como productor, junto al inseparable Ed Stasium. ¿Una vuelta a la magia de sus comienzos? Por supuesto! “Too Tough To Die” no puede compararse a la trilogia original de Ramones, pero supone un retorno a su faceta más aguerrida y punk, aparte de ser su mejor trabajo desde 1978. Más macarra y fiera que sus últimas aventuras, “Too Tough To Die” es una obra plagada de afilados riffs, furia hardcore e himnos memorables: desde el tema que da título al disco (bautizado así en honor al durísimo Johnny Ramone) hasta las delirantes “Endless Vacation” y “Howling At The Moon”, la infecciosa vitalidad de “Daytime Dilemma (Dangers Of Love)” o la instrumental “Durango 95″ (simpática referencia al vehiculo con el que Alex De Large sembra el pánico en “Clockwork Orange”). Sin lugar a dudas, el encuentro de los cuatro Ramones originales (sumando también al recién incorporado Richie) dio los resultados esperados. Su mejor obra en los 80´s y otro de los puntos álgidos de su carrera.

Animal Boy (1986)

Halfway To Insanity (1987)
Trás la inyección de adrenalina de “Too Tough To Die”, Ramones logran con “Animal Boy” y “Halfway To Insanity” un continuismo que, si bien resulta más satisfactorio que sus obras de 1981 y 1983 tampoco es como para tirar cohetes. Aún así, ambos discos continúan siendo muy disfrutables hoy en día, gracias a su espíritu de serie B palomitera, su enfoque oscuro y -en ocasiones- metálico y sus mini-himnos callejeros y enloquecidos. Mientrás que el primero, producido por Jean Beauvoir (The Plasmatics), conserva perlas del calibre de “Somebody Put Something In My Drink”, “Animal Boy”, “Love Kills” (oda a Sid y Nancy berreada por Dee Dee), “Crummy Stuff” o la grandiosa “Bonzo Goes To Bitburg”, el borroso “Halfway To Insanity” hace lo propio a través de temas como la testimonila “I Wanna Live”, “Bop Til You Drop”, “Garden Of Serenity” o ña encantadora “Go Lil´Camaro Go” (con el entrañable Joey arropado por la dulce voz de Debbie Harry). Puro entretenimiento con algún que otro momento memorable en un par de discos menores, aunque nada desdeñables.
Ramonesmania (1988)
Obligado recopilatrio doble, repasando lo más granado de sus diez trabajos de estudio a través de treinta temas sin desperdicio. Desde “Blitzkrieg Bop” a “I Wanna Live”, pasando por los clásicos de toda la vida y perlas más recientes. Pocas sorpresas para el Ramones-head, salvo las versiones editadas de singles como “Sheena Is A Punk Rocker” y “Howling At The Moon” o la inclusión de la preciosa cover de Richie Beau “Indian Giver”. Por lo demás, nos encontramos ante el típico Greatest Hits de turno. Poderoso y efectivo, pero sin gancho para aquel que busque algo más de los himnos de siempre.
Brain Drain (1989)
Sigamos con la irregularidad. El sombrío “Brain Drain” no supone ninguna mejoría respecto a sus inmediatos predecesores de estudio, pero tampoco va para atrás. Esta vez es Bill Laswell el encargado de aumentar la interminable lista de productores y bueno… la verdad es que no logra nada particularmente especial con este nuevo puñado de temas. Ahí tenemos nuestros queridos protagonistas (Marky volvió a las filas del combo, sustituyendo al adrenalínico Richie), a medio camino entre la leyenda y la frustación, desgranando una serie de canciones olvidables y otras dignas de mención. Para el recuerdo nos quedan piezas como la terrorífica “Pet Semetary”, el alegato vitalista de “I Believe In Miracles”, La simpática “Merry Christmas (I Don´t Wanna Fight Tonight)” o la potente versión del “Palisades Park” de Charles Barris. Un álbum sin sorpresas que, por otro lado, supuso el último que grabara el genial Dee Dee junto a sus compañeros de toda la vida, listo para centrarse en su carrera en solitario.
All The Stuff And More Vol. 1&2 (1990)
Una joya para completistas. Nada más y nada menos que sus cuatro primeros trabajos de estudio editados por vez primera en CD, con suculentos añadidos extra. Junto a los grandes clásicos de siempre, una bonita colección de demos, caras B, tomas en directo y piezas inéditas (destacando momentos como “I Can´t Be”, “Slug” o la rotunda “I Don´t Wanna Be Learned/I Don´t Wanna Be Tamed”) no hacen más que redondear un lanzamiento inexcusable. Un documento histórico por duplicado.
Loco Live (1991)
Segundo álbum en directo desde el ya lejano -y antológico- “It´s Alive”, “Loco Live” no se encuentra, por razones evidentes, a la altura de aquél, pero se salda con aprobado alto. A las pruebas nos remetimos. Los Ramones de 1990 ya no son los teenagers apasionados que presentaran “Rocket To Russia”, sino una panda de compañeros de batalla desencantados y rudos, sobreviviendo a mil y un pbstáculos (la baja de Dee Dee es suplida por la energica entrada de C.J Ramone a las cuatro cuerdas)… y, aún así, siendo “Loco Live” un documento sucio, ultra-acelerado y algo decadente, es una prueba innegable que estos tipos son verdaderos luchadores, inasequibles al desaliento. Grabado en Barcelona durante su tour europeo de 1990, “Loco Live” reúne clásicos atemporales con himnos más próximos en el tiempo, sonando más duros y caóticos que nunca. Simplemente, el refeljo de su estado de forma trás quince años de carrera en constante cuesta arriba. Sin trampa ni cartón.
Mondo Bizarro (1992)
Un retorno a la grandeza de los viejos tiempos. ¿Quién nos iba a decir que, trás casi un decada facturando obras menores, Ramones iba a grabar uno de sus discos definitivos? No, no exagero. “Mondo Bizarro” lo tiene todo para compartir podium junto a otros álbumes como “Too Tough To Die” o “Road To Ruin”: una producción fresquísima, una serie de temas sólidos como rocas y una banda que no se mostraba tan joven y enérgica desde hacia años. Dee Dee sigue contribuyendo desde la distancia con canciones escritas para sus viejos colegas (fantásticas “Poison Heart”, “Strenght To Endure” y “Main Man”), pero eso se queda en la mera anécdota, ya que las composiciones propias mantienen un nivel altísimo. Para muestra temazos de la talla de “Censorship”, “Cabbies On Crack”, las dulces “It´s Gonna Be All Right” y “I Won´t Let It Happen”, “The Job That Hate My Brain”, la surf “Touring” o la tremebunda cover del “Take It As It comes” de The Doors, devolviéndonos a los Ramones más fieros y divertidos desde “Too Tough To Die”. Si en la anterior década la banda parecía haber protagonizado su “etapa oscura”, los 90´s apuntaban a un regreso al esplendor de los días pasados. Los reyes recuperaban su corona.
Acid Eaters (1993)
Trás años y años incluyendo versiones en sus discos, Ramones se deciden a grabar el primer y único cover álbum de su carrera. “Acid Eaters” hace honor a su nombre y presenta una serie de revisitaciones de clásicos de la psicodelia, el pop y el rock de los 60´s, en un interesante viaje a traves del tiempo de mano de las canciones que inspiraron a esta inigualable formación en sus primeros pasos como banda. No faltan los inmortales himnos del calibre de “7 Is 7″ (Love), “Have You Ever Seen The Rain” (Creedence Clearwater Revival), “I Can´t Control Myself” (The Troggs), “Out Of Time” (Rolling Stones) o “My Back Pages” (Bob Dylan), junto a bonitas sorpresas protagonizadas junto a Pete Townshend (en una poderosa relectura de “Substitute”) y Traci Lords (coros en “Somebody To Love”). De nuevo, Ramones hacen alardes de fuerzas renovadas y confirman su estupendo estado de forma de cara a la galeria… Lástima que en el seno de la banda las cosas no fueran del mismo camino.
Adios Amigos (1993)
El temido disco de la despedida. Ese que nadie queria creer como cierto y que, desafortunadamente, supuso el verdadero canto de cisne de una de las bandas de rock más importantes de la historia. Afortunadamente, “Adios Amigos” no es una obra ni triste ni decadente, sino que se despide con la cabeza bien alta. Un nuevo recital de buen punk-rock, festivo y chispeante que, sin estar a la altura de sus grandes obras, resulta un entretenimiento tan entrañable como poderoso. Si la version del “I Don´t Want To Grow Up” de Tom Waits resulta una declaración de principios desde el primer momento, no menos tajantes rsultan composiciones como “It´s Not For Me To Know”, “Got Alot To Say”, “Have A Nice Day” o el hilarante refrito de “Cretin Family”. Junto a ellas, perlas pertenecientes al mundo de Dee Dee, “The Crusher” y “Making A Monster For My Friends” o la cover de “I Love You” de Johnny Thunders no hacen más que redondear un trabajo con sabor a falsa despedida, destinado a poner punto y final a un sueño que hacía años que se había convertido en una extraña pesadilla para sus propios protagonistas. De todos modos un buen trabajo. Aloha Ramones !!!
We´re Outta Here ! (1997)
Ahora sí. Ramones dejan caer el telon, trás una vida en la carretera a sus espaldas. Sí “Adios Amigos!” era su último trabajo de estudio, “We´re Outta Here!”, documenta el último de sus shows en vivo (el que precisamente hacía el número 2263), rodeados de amigos en el Palace hollywoodiense. Treinta y dos temazaos históricos, tan trepidentes e irresistibles como siempre, pero con una sorpresa añadida de un buen puñado de artistas invitados que hacen la fiesta algo más especial. Tim Armstrong (Rancid), Eddie Vedder (Pearl jam), Chris Cornnell y Ben Shepperd (Soundgarden) y el incombustible Lemmy Kilminster se pasan por ahí para sumarse a la celebración y, junto a ellos, el gran Dee Dee ejerciendo de hijo pródigo, de vuelta a las filas de la banda de su vida durante unos minutos. Joey, Marky, Johnny y C.J en plena forma, diciendo adiós con la satisfacción del trabajo bien hecho… y aunque a veces suenen apresurados (¿ganas de recoger los trastos e irse a descansar de una maldita vez?), lo cierto es que Ramones no sonaban tan bien engrasados desde hacía bastante tiempo. 2263 conciertos son muchos conciertos, pero este sprint final resulta un esfuerzo tan encomiable como memorable.
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Y para acabar la última canción que tocaron The Ramones en vida en este famoso concierto numero 2263 junto a Eddie Vedder.
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